· Lázaro de Renca · derrenca@gmail.com · modificado en Tumblr ·

23 de junio de 2010

Humanidad caníbal

En “The road”, de John Hillcoat, un padre y su hijo pequeño siguen una ruta incierta, en un mundo post cataclismo, lúgubre y frío. En ese marco de la historia, surge quizá lo más interesante: que la humanidad sobreviviente se ha vuelto caníbal. Al menos una buena parte de los humanos, que actúan en bandas organizadas y salvajes (una versión madmaxiana, pero mucho más depurada). Hay que suponer que los animales de presa escasean; y aun así, los humanos no se han vuelto herbívoros. Prefieren comerse unos a otros. Son despiadados y crueles; en fin, humanos en su estado natural. Padre e hijo, por supuesto, representan una excepción (hay algunas otras también descritas o insinuadas): cultivan la bondad y la piedad, aunque con la hostilidad suficiente para no caer en las garras de los salvajes. Hubiera disfrutado mucho más que el director se haya atrevido con el tema del canibalismo. No zanjarlo así, de un golpe. Para eso hubiera sido necesario recrear situaciones más matizadas; no todo caníbal es necesariamente un ser despreciable e inmoral. No sé lo que escribió Cormac McCarthy (el autor del libro en el que está basada la película de Hillcoat); pero la película tiene un trasfondo vegetariano un poco dudoso, y pudoroso. En un estado de sobrevivencia al límite, que es el que plantea la historia, el ser humano está obligado a confiar mucho más en su instinto y sobre todo en su instinto práctico (dónde dormir, qué comer, cómo refugiarse); sin embargo, el padre y su hijo (que repiten mantener un fuego interior, que he de suponer los mantiene humanos al viejo estilo) despliegan un conservadurismo moral muy poco pragmático. La carne humana sigue siendo un tabú para ellos. Mi propuesta: un bondadoso pragmático que aceptara un lomo humano bien asado porque piensa y sabe que está más allá del bien y del mal. A fin de cuentas, ocurrido el cataclismo (que algunos sí esperan secretamente), es la situación idónea para empezar desde cero, sin trabas artificiales ni moralinas.